domingo, 26 de octubre de 2014

Como casi siempre

Es curioso esto del amor. Tratando de aproximarme a los rasgos distintivos que lo definen me ha bastado consultar una única fuente. Esperaba encontrar algo emocional, si me apuras bonito, y sin embargo me he topado con: “Sentimiento intenso del ser humano, que partiendo de su propia insuficiencia, necesita y busca la unión con otro ser”.

¡Vaya por Dios! Así que andamos metidos en todo esto porque no resultamos ser suficientemente independientes, es decir, carecemos del equipamiento necesario para subsistir.
¡Y yo que siempre he pensado que estaba contigo por decisión propia! Por cómo te tocabas el pelo, por tus caricias y por tus mensajes de buenos días… Será que sigo necesitando a alguien que me diga en muchas ocasiones lo que tengo que hacer, como vestir (los que me conocéis sabéis bien de lo que hablo), pero sobretodo alguien con quien compartir mis miedos,

Alguien diferente a ti pero que sea como tú.

Los tíos tenemos la absurda tendencia de fijarnos en lo que provoca, en lo que a primera vista resalta, y tú te mostrabas siempre ecléctica y me contradecías alegando que en lo prístino se encuentra lo importante, lo sencillo, lo que prevalece…
Bien, tenías razón. Desde un tiempo a esta parte me he encomendado a mí mismo la quimera de no dejarme llevar por la corriente ortodoxa, de declararme en amnistía, de ser perseverante a lo primero como un neófito, y de hacer prevalecer todo aquello que me conmueva.


Como casi siempre, tenías razón, las cosas hermosas no buscan llamar la atención.   

No hay comentarios.:

Publicar un comentario