Es curioso esto del amor. Tratando de aproximarme a los
rasgos distintivos que lo definen me ha bastado consultar una única fuente.
Esperaba encontrar algo emocional, si me apuras bonito, y sin embargo me he
topado con: “Sentimiento intenso del ser humano, que partiendo de su propia
insuficiencia, necesita y busca la unión con otro ser”.
¡Vaya por Dios! Así que andamos metidos en todo esto porque
no resultamos ser suficientemente independientes, es decir, carecemos del
equipamiento necesario para subsistir.
¡Y yo que siempre he pensado que estaba contigo por decisión
propia! Por cómo te tocabas el pelo, por tus caricias y por tus mensajes de
buenos días… Será que sigo necesitando a alguien que me diga en muchas ocasiones
lo que tengo que hacer, como vestir (los que me conocéis sabéis bien de lo que hablo),
pero sobretodo alguien con quien compartir mis miedos,
Alguien diferente a ti
pero que sea como tú.
Los tíos tenemos la absurda tendencia de fijarnos en lo que
provoca, en lo que a primera vista resalta, y tú te mostrabas siempre ecléctica
y me contradecías alegando que en lo prístino se encuentra lo importante, lo
sencillo, lo que prevalece…
Bien, tenías razón. Desde un tiempo a esta parte me he
encomendado a mí mismo la quimera de no dejarme llevar por la corriente
ortodoxa, de declararme en amnistía, de ser perseverante a lo primero como un
neófito, y de hacer prevalecer todo aquello que me conmueva.
Como casi siempre, tenías razón, las cosas hermosas no buscan
llamar la atención.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario