miércoles, 29 de octubre de 2014

Seguro que no

Nos pasamos la mayor parte del tiempo fantaseando con el futuro, pre-decidiendo que le diremos a la chica que nos gusta cuando la veamos el viernes a las 8, como nos vestiremos y si le gustará el lugar a donde queremos llevarla a cenar.
Puedo aseguraros también como estudiante universitario, que prácticamente la totalidad de mis compañeros dedican su tiempo pensando en donde les apetecería trabajar una vez hayan terminado, que harán con su dinero cuando eso suceda y cuanto de felices serán con su media naranja cuando hayan dejado al novio/a pesado/a que les aburre (aquell@s que l@ tienen) y por fin coincidan en espacio tiempo con su media naranja real.

Bien, está comprobado que el ser humano no puede imaginar el futuro.

 Haced el ejercicio de trasladaros a veinte años vista, y rápidamente os daréis cuenta que ni siquiera somos capaces de predecir un estilo arquitectónico innovador, un coche distinto a lo conocido, etc.

Por lo visto resulta poco eficaz dedicar un solo segundo a la cita del viernes. Mientras a nosotros nos importa el QUE, a ellas solo les importa el COMO.

 No perdáis ni un ápice de vuestro tiempo a reaccionar delante del fracaso, ya que éste solo es la excepción del éxito.

No dejéis pasar las horas viviendo las vidas de los demás. El ser humano se siente incómodo ante la falta de seguridad; "necesito dinero", "no se como has podido ir a California solo, estás loco!"  y mi favorita..."Ahora no puedo".

Derribad muros y veréis que el miedo desaparece una vez que sabes que lo tienes!!.

Investigad, eliminad de vuestro vocabulario el verbo "deber". Disfrutad de los paisajes, del amor y desamor, de la inocencia de los niños, de la experiencia de los mayores y del privilegio que todos tenemos por estar donde estamos, por poder ser lo que ya somos.

Así que...


Dejad de soñar y comenzad a vivir, ése es el propósito de la vida!.

domingo, 26 de octubre de 2014

Como casi siempre

Es curioso esto del amor. Tratando de aproximarme a los rasgos distintivos que lo definen me ha bastado consultar una única fuente. Esperaba encontrar algo emocional, si me apuras bonito, y sin embargo me he topado con: “Sentimiento intenso del ser humano, que partiendo de su propia insuficiencia, necesita y busca la unión con otro ser”.

¡Vaya por Dios! Así que andamos metidos en todo esto porque no resultamos ser suficientemente independientes, es decir, carecemos del equipamiento necesario para subsistir.
¡Y yo que siempre he pensado que estaba contigo por decisión propia! Por cómo te tocabas el pelo, por tus caricias y por tus mensajes de buenos días… Será que sigo necesitando a alguien que me diga en muchas ocasiones lo que tengo que hacer, como vestir (los que me conocéis sabéis bien de lo que hablo), pero sobretodo alguien con quien compartir mis miedos,

Alguien diferente a ti pero que sea como tú.

Los tíos tenemos la absurda tendencia de fijarnos en lo que provoca, en lo que a primera vista resalta, y tú te mostrabas siempre ecléctica y me contradecías alegando que en lo prístino se encuentra lo importante, lo sencillo, lo que prevalece…
Bien, tenías razón. Desde un tiempo a esta parte me he encomendado a mí mismo la quimera de no dejarme llevar por la corriente ortodoxa, de declararme en amnistía, de ser perseverante a lo primero como un neófito, y de hacer prevalecer todo aquello que me conmueva.


Como casi siempre, tenías razón, las cosas hermosas no buscan llamar la atención.   

jueves, 16 de octubre de 2014

Ni Tú ni Yo

Estoy mejor. Ya no me acuerdo de ti a cada minuto, ni te veo reflejada en cada puesta de sol, ni siquiera chequeo el móvil cada segundo con la ilusión de que me hayas escrito y desees verme. Debo confesarte que noto tu ausencia, que te sueño más de lo que me gustaría, y que me levanto contrariado sin saber si quizá debo llamarte y preguntarte que tal te va.

Eras tú, no era yo, y ahora soy yo y no ellas, y nadie tiene la culpa de que no sepan lo que significaste para mí, de que no las sienta como te sentí, de que jamás vaya a llorarlas como te lloré a ti.

Estarás bien. Tendrás suerte, la suerte que tienen todos aquellos jugadores que comienzan la partida con ventaja, aquellos que no se inmutan delante de una mala mano, sabiéndose conocedores de la victoria final. Yo sigo igual, aunque sé que te preguntas porque hago tantas cosas diferentes. Salgo más, entro menos, supongo que he tenido que ponerme por última vez en el escaparate del cual nunca quise salir, del cual nunca quise que salieras si no era conmigo. 

Hace poco alguien me dijo que a veces hay que dejar que la vida haga el trabajo por ti...


Estoy mejor. He conocido a alguien, y no te olvido, pero vuelvo a sonreír